En lo más alto de Alozaina, sobre los restos de su fortaleza, se localiza la iglesia de Santa Ana, que fue erigida en la primera década del siglo XVI. A lo largo de los siglos ha sufrido muchísimas remodelaciones, siendo la más importante la realizada en el siglo XVIII, ya que afectó al conjunto por completo y es la que nos ha llegado hasta hoy día.
Posee planta de cruz latina, como la iglesia de la Encarnación de Yunquera, con una sola nave cubierta a dos aguas. A sus pies se eleva una pequeña tribuna sobre un arco rebajado. En los ángulos que forman los brazos del crucero con la nave se instalan dos capillas de planta cuadrada con bóveda de arista.
Exteriormente destacan dos portadas: la entrada principal, con arco de medio punto entre pilastras cajeadas que sostienen un entablamento con una inscripción de azulejos alusiva a la toma de la villa en 1484. Y la portada lateral, que presenta una composición más simple, a base de bandas cajeadas.
La torre-campanario se levanta junto a la cabecera y está formada por dos cuerpos. El primero es de planta cuadrada y no posee ornato. Sobre este se levanta otro de planta octogonal en el que se abren cuatro vanos con arcos de medio punto por donde escapa el tañido de las campanas, rematado con un tejado a ocho aguas. A sus pies conserva la Cruz de los Caídos acompañada de una representación en cerámica de Santiago Matamoros.
Calle Iglesia n28, Alozaina
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