La agitada geografía de la Reserva Mundial de la Biosfera Sierra de las Nieves, la diversidad de sus suelos, la variedad de sus ecosistemas y vegetación junto con la acción colectiva del ser humano, ha dado lugar a la configuración de una serie de paisajes únicos donde se imbrican la belleza de sus espacios naturales, su trascendental historia y las huellas del ser humano a través de las actividades que ha venido realizando durante milenios.
Los paisajes son como la piel curtida por el paso de los años. Son algo vivo que mutan con el rodar del tiempo, el clima, la acción meteorológica y, en gran medida, la acción humana.
De tal manera, montañas, valles, ríos, pueblos blancos y paisajes agrarios pueden ser contemplados y disfrutados desde distintos miradores naturales y artificiales que ofrecen panorámicas únicas. Merece la pena detenerse en ellos y admirar con detenimiento el elegante vuelo de las rapaces sobre las montañas, los húmedos paisajes de ribera, los populosos pueblos blancos, los irrigados paisajes de huerta con sus acequias, cultivos y molinos… comprendiendo los inmensos valores naturales y culturales que atesora este territorio y, por supuesto, disfrutándolos con todos los sentidos.