Buscar

El Territorio y su historia

Añadir a favoritos
BLOG

Unos paisajes de contrates

La Reserva Mundial de la Biosfera Sierra de las Nieves se ubica en el corazón de la provincia de Málaga. Es un espacio complejo, con sus microclimas y habitado por una gran biodiversidad. Ello se debe a dos cuestiones, básicamente, a su posición geográfica, influenciada por el Mediterráneo, y a la geología de sus suelos.

En ella se advierten básicamente tres tipos de paisajes, a saber, las sierras blancas, las sierras bermejas y las tierras pardas. Las primeras tienen un componente calcáreo que le proporcionan su color claro. Son más elevadas y sus perfiles más afilados. Su carácter geológico permite que en su interior se formen innumerables grietas y cavidades donde se desarrolla un misterioso mundo cavernoso y, además, retiene grandes cantidades de agua de lluvia. Funcionan, básicamente, como una esponja. De ellas nacen los ríos más caudalosos: el Grande, Turón, Guadalevín, Genal y Verde, que remansado en la presa de la Concepción supone el gran abrevadero de la Costa del Sol. Atraviesan de norte a sur la Reserva. La misma Sierra de las Nieves, Sierra Blanca y Prieta, son de esta composición.

Las sierras bermejas son más bajas, menos afiladas y están compuesta de una roca extremadamente singular y muy rara en la superficie de la tierra, la peridotita. Ésta se formó en el manto, a más de 70 km de profundidad hace millones de años. Su riqueza en metales pesados las hace poco aptas para la vegetación, no obstante, cuenta con una flora adaptada las condiciones extremas que ofrecen sus suelos. Las encontramos hacia el sur de la Reserva, cerca de la costa y en torno a Tolox. Las Sierras de Alpujata, Parda y Real, son buenos exponentes.

En estas sierras han proliferado las actividades y aprovechamientos silvícolas para la obtención de madera, carbón, corcho, caza… Además, la roca caliza se empleó durante siglos para la elaboración de cal.

En tercer lugar, tenemos las denominadas tierras pardas, de sustratos más arcillosos y relieves más gentiles y alomados, espacios más aptos para el desarrollo de la agricultura que los anteriores. La mayor parte se localiza en la zona este de la Reserva.

En este territorio tan variado, tan diverso, sólo podía caber una historia igualmente viva e intensa.

Una historia milenaria

La historia de la Sierra de las Nieves es extensa y dilatada en el tiempo. Los primeros restos de la presencia humana se la debemos al Homo Heidelbergensis, cuyos restos, datados hace casi medio millón de años, aparecieron en una cavidad en la Sierra de Canuchas (Monda). Pero es durante la prehistoria más reciente cuando empezamos a encontrar las huellas de comunidades humanas que eligieron este territorio abundante en recursos para vivir: son relativamente numerosas las cuevas con grabados y pinturas, aparecen multitud de dólmenes y algunos talleres líticos que nos hablan del interés de estos primeros vecinos por la caza y la agricultura.

Mediante el contacto con los colonizadores de la Antigüedad y especialmente los romanos, el territorio evolución y se insertó dentro de un mundo mucho más amplio y conectado. Una época no sólo de conquistas, sino también de avances técnicos, de la llegada de nuevos productos agrícolas y de importantes cambios sociales. En gran parte de la Sierra de las Nieves se conservan vestigios de estas épocas históricas.

La caída de Roma y la llegada de los visigodos dio paso a la rápida conquista musulmana en tiempos medievales. Éstos crearon un poderoso Estado, Al Andalus, y una singular sociedad, la andalusí, que con sus cambios pervivió durante casi ocho siglos. De esta extensa época conservamos numerosos castillos y torres, pero también acequias, molinos, norias y huertas, dado que fueron ellos los que introdujeron el regadío, al que acompañaron con nuevos cultivos procedentes de tierras muy lejanas y exóticas (sandía, cítricos, arroz, espinacas…). La mayoría de los pueblos también surgieron como núcleos de población estable en estas fechas, de ahí sus enormes paralelismos. En estas tierras se ha hablado durante más tiempo la lengua de Mahoma que el castellano.

La conquista castellana en 1492 trajo importantes cambios que en lo social concluyeron con la expulsión de los moriscos y en lo urbanístico, con la sustitución de las mezquitas por iglesias y de la proliferación de ermitas y cruces por todos los rincones del territorio. El paisaje, intensamente cristianizado, siguió cambiando, pues éstos aportaron multitud de cultivos provenientes del Nuevo Mundo (patata, maíz, tomate, pimiento…), que no hicieron más que enriquecer una gastronomía humilde y sencilla, pero rica de por sí. La vid, que con los musulmanes fue el cultivo más importante, mantuvo su protagonismo muy por encima del olivo y al almendro.

Baños Arabes, Ronda

Los distintos avatares políticos recorrerían la Sierra de las Nieves durante las siguientes centurias, donde debemos destacar que su carácter montañoso fue el causante de que durante la Guerra de Independencia (1808-1812) las milicias españolas se instalaran en Yunquera. Allí levantaron una torre, conocida como El Castillo, que tuvo su papel protagónico en un pequeño conflicto. Incluso en esta época la Sierra de las Nieves participó del proceso industrializador español al ser la mina del Peñoncillo (Ojén) la abastecedora de mineral de hierro de La Concepción, los altos hornos instalados por Agustín Heredia a orillas del río Verde. Pocos conocen que, para alimentarlos y fundir el hierro, se carbonearon miles de hectáreas de los alrededores.

La transición de Antiguo Régimen al Estado nacional, la pérdida de las colonias americanas y la crisis producida en el viñedo por la filoxera marcarían el siglo XIX, del que se salió con una economía estancada. Las continuas crisis políticas y económicas posteriores siguieron marcando los años siguientes, donde se produjo el cataclismo de la Guerra Civil Española. En la Sierra de las Nieves se libraron algunos combates en el contexto de la Batalla de Málaga (febrero de 1937). Sus efectos se hicieron notar durante décadas en las que la necesidad y la emigración tuvieron un fuerte protagonismo. Hasta los años setenta y ochenta del siglo XX, la economía no empezó a dar muestras de mejora.

La entrada en la Unión Europea, la inmersión en un enorme mercado común y las fuertes inversiones en infraestructuras y políticas de desarrollo, han marcado las últimas décadas de este territorio, que ha diversificado su economía haciéndole un gran hueco al turismo y que mira al futuro con optimismo.

Un paisaje con memoria

Todos los paisajes del mundo tienen memoria, una memoria colectiva y compartida.  Y esta es otorgada por las gentes que los vivieron y que los viven. La Sierra de las Nieves no podía ser menos y su memoria, extensa, reside en los cientos de generaciones de personas que la han habitado y que han aprovechado sus riquezas.

Recorrer el Parque Nacional Sierra de las Nieves es completamente evocador no sólo por la belleza que nos brindan los bosques de pinsapos y los quejigales, es imposible deambular por su extensa red de senderos y que no nos acordemos de los arrieros, de los neveros, de los ganaderos, de los carboneros… que aprovecharon intensamente sus recursos durante muchos siglos; ni de los bandoleros y contrabandistas que usaron sus cuevas y su difícil orografía para refugiarse y huir de la justicia; tampoco podemos olvidar la cantidad de viajeros y botánicos, como Simón de Rojas Clemente o Edmund Boissier, que visitaron estas sierras atraídos por su flora, siendo fruto de ello el descubrimiento del pinsapo como una nueva especie…

 

Naturaleza protegida y turismo responsable

La declaración como Parque Nacional Sierra de las Nieves en 2021 vino a consolidar de forma definitiva el reconocimiento de unos valores que ya le habían merecido la catalogación como Parque Natural (1989) por la Junta de Andalucía y la de Reserva Mundial de la Biosfera por parte de la UNESCO (1995). Es uno de los espacios naturales más valiosos de España, comprendiendo una amplia superficie protegida en la provincia de Málaga y reconoce la singularidad de sus ecosistemas, su biodiversidad, sus paisajes y su patrimonio cultural asociado.

Adentrarse en la Sierra de las Nieves es descubrir el destino perfecto para el senderismo, el turismo activo, la fotografía y la gastronomía, pero también para el descanso en pueblos de profundas raíces populares e identidad propia. Visitarla es también un compromiso de respeto: implica caminar por los senderos señalizados, cuidar el entorno, no dejar huella y proteger el delicado equilibrio de un ecosistema único.

La Sierra de las Nieves es un lugar para mirar y disfrutar despacio, sin prisas. Para escuchar el agua deslizándose entre las piedras, para sentir el viento embistiendo contra los barrancos o el silencio mágico de los pinsapares, para contemplar algunos de sus poéticos atardeceres desde un mirador o perderse por el laberinto blanco de sus pueblos. Un destino donde la historia no se encuentra alojada en los museos, sino que sigue viva en la montaña, en los senderos, en los oficios antiguos y en el día a día de sus gentes.

Descúbrenos en las redes

@sierradelasnieves.mm

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Puntuación media 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Este sitio está registrado en wpml.org como sitio de desarrollo. Cambia a una clave de sitio de producción en remove this banner.