Parauta es el pueblo más pequeño de la Reserva. Se encuentra, como la cercana Igualeja, rodeado de castañares, base de su economía. Su caserío no oculta su origen andalusí, pues está circulado por callejuelas estrechas, empedradas, limpias y flanqueadas por casas de fachadas encaladas, donde reinan el silencio, la paz y el sosiego.
En el pueblo podemos visitar su iglesia de la Inmaculada Concepción, algunos rincones pintorescos y su famoso Arquillo. Pero sus verdaderos valores son los naturales. En su término se encuentran la enorme Encina Vallecillo y el monumental Pinsapo de las Escaleretas. Además, en sus castañares hallamos uno de sus mayores reclamos turísticos por dos cosas; en primer lugar, por las rutas otoñales, que tiñen los castañares de uno bellísimos tonos ocres, dorados y rojizos y, en segundo lugar, por su Bosque Encantado, un tramo del sendero que une Parauta con Cartajima donde el escultor local Diego Guerrero ha tallado hadas, magos, brujas…
Su gastronomía tradicional se puede degustar durante todo el año, donde destacan las sopas de tomate y los dulces de castaña. Su plato estrella es el conejo con arroz, que vive su día grande en noviembre, durante la Fiesta del Conejo.
Parauta ha sabido revitalizarse a través del arte y el ecoturismo, sin perder su carácter de pueblo rural.
Población
Fiestas patronales
Calle Calvario, 4
Horario
Cumbres, bosques y manantiales dibujan un paisaje protegido que invita a caminar, respirar y sentir. Un paraíso por explorar.