Guaro nos recibe recostado en la falda del pequeño cerro conocido como la Sierra. Su nombre es de origen islámico y hace referencia al manantial de agua que nace en ese promontorio y alrededor del cual los musulmanes construyeron sus huertas y edificaron las primeras viviendas. Sus casas blancas descienden describiendo un laberinto de calles y callejas de tradición andalusí a ratos salpimentadas por coloridas flores, que nos invita a perdernos entre ellas.
El pueblo se enclava en un entorno de tierras de labor dominado por olivares y almendros, que nos regala un espectáculo visual y aromático durante su floración cada enero. Es recomendable visitar su iglesia de San Miguel, su Museo del Molino de Aceite o el mirador de la Cruz del Puerto, que ofrece una de las mejores y más completas panorámicas paisajísticas de toda la Sierra de las Nieves y del fértil valle de río Grande.
En Guaro se pueden combinar rutas senderistas, de BTT y acuáticas con su gastronomía tradicional, donde destaca la sopa de almendras y el galipuche, un sabroso cocido. En verano celebra su Festival Villa de Guaro, de carácter andalusí, en la que las calles se iluminan a la luz de miles de velas y se celebran numerosas actividades.
Población
Fiestas patronales
Plaza de la Constitución, 5
Horario
Cumbres, bosques y manantiales dibujan un paisaje protegido que invita a caminar, respirar y sentir. Un paraíso por explorar.