El agua es el mayor patrimonio natural y cultural que posee la Reserva de la Biosfera Mundial Sierra de las Nieves y se encuentra estrechamente ligada a su identidad. El agua es vida y la procedente de fuentes, manantiales, ríos, arroyos… ha venido empleándose ampliamente desde hace milenios. A ello ha contribuido la naturaleza caliza de gran parte de los suelos de la Reserva, que ha permitido el almacenaje natural de las aguas.
Esas aguas brotan de la tierra a través de fuentes y manantiales -surgencias- que forman espectaculares parajes, vertiginosos barrancos, ecosistemas fluviales llenos de vida… pero también, conducidas mediante kilómetros de acequias y en algunos casos mediante acueductos, alimentan huertas y albercas, fuentes y lavaderos urbanos, proveían de fuerza motriz a molinos hidráulicos, batanes, centrales hidroeléctricas, surtían a los antiguos alfares y tejares… perfilando unos “paisajes del agua” que forman parte de la idiosincrasia de este territorio.